Autor: baryloche

De un modo natural, el paso del tiempo hace mella en todos nosotros y claro está, también en el paisaje. El ser humano es capaz por su propia cuenta de acelerar o ralentizar (difícilmente detener) los cambios que la erosión provoca en el terreno. Y en su capacidad de decidir, elige lugares en los que merezca la pena esforzarse. Un bosque, un yacimiento, la ribera de un río son habitualmente ese tipo de lugares.

Pero ¿merece la pena esforzarse para mantener el aspecto de los escenarios de un rodaje de cine? Seguramente cada uno tendremos una opinión al respecto. Más aún teniendo en cuenta que los gustos por el cine son totalmente personales. Habrá quien diga que depende de la película, de la alteración de los paisajes, de los actores que en ella actuaron, etc…

Es difícil encontrar una publicación especializada que no sitúe a “El Bueno, el Feo y el Malo” entre las 100 mejores películas de la historia. Y a la vez, es difícil encontrar a gente que sepa que, gran parte del rodaje de la cinta, se realizó en estos parajes burgaleses. En España, el western se asocia a Almería, y poco más…

A este desconocimiento, contribuye el hecho de que prácticamente no queda ninguna evidencia en el terreno que lo atestigüe. Ni rastro del campo del prisioneros, ni rastro del puente por el que se enfrentaban las tropas del Norte y del Sur y ni rastro del imponente Sad Hill Cemetery.

Sad Hill Cemetery, el ficticio cementerio militar donde transcurren los últimos momentos de la película y la secuencia más recordada, el duelo a tres entre Clint Eastwood, Eli Wallach y Lee Van Cleef. Todo ello magistralmente dirigido por Sergio Leone al ritmo sonoro de “La fiebre del oro”, el majestuoso tema de la banda sonora de Ennio Morricone. 20 minutos sublimes, referencia palpable en muchas películas posteriores, de los que no sobra ni un plano, ni un segundo. Pura historia del cine y no queda absolutamente nada que pueda recordarlo.

Desde la Asociación Cultural SAD HILL, queremos promover la iniciativa por la recuperación de los exteriores del rodaje de esta película. Consideramos que no suponen una alteración sustancial del paisaje y que significarían una referencia cultural incomparable en la zona.

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